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Un lugar en la Historia
Fundada en el año 875 por Ibn Marwan
La ciudad de Badajoz, asentada junto al río Guadiana, fue fundada en el año 875 por Ibn Marwan, aunque hay evidencia de asentamientos anteriores.

   
         
La época musulmana se caracterizó por periodos de gobierno independiente y florecimiento de Badajoz (los Marwan, las dos taifas) y luchas con el poder central (Emirato de Córdoba, Califato de Córdoba), los reinos cristianos (Portugal, León, Castilla) u otros reinos musulmanes (Sevilla, Toledo, ...).



Tras la conquista cristiana por el reino de León, Badajoz cambió su posición estratégica al encontrarse junto a la frontera con Portugal. Durante varios siglos representó un papel muy destacado en las relaciones entre los dos reinos peninsulares: en periodos de paz se celebraron encuentros, bodas, tratados; en periodos de guerra era una de las principales piezas defensivas y ofensivas (subida al trono de Portugal de Felipe II, Guerra de las Naranjas).
Actualmente Badajoz es un importante punto comercial y de encuentro cultural entre España y Portugal.
Badajoz puede presumir de haber sido sede de nada menos que cinco bodas reales. Entre ellas destaca la del hijo del rey Felipe V -futuro rey Fernando VI-, que contrajo matrimonio con la infanta de Portugal Bárbara de Braganza, hija del rey portugués Juan V. Esta celebración fue doble, pues al mismo tiempo, el hermano de Bárbara de Braganza y príncipe de Brasil, José de Braganza, se casaba con la infanta española Ana María Victoria.


La boda se produjo en la divisoria entre España y Portugal, donde ninguna de las dos familias reales tuviera que abandonar su país. Al atardecer, el matrimonio se trasladó acompañado de los ciudadanos españoles a la Catedral de San Juan Bautista, donde se ofició un Te Deum a cargo de la Capilla y Música Real. Tras la boda, el rey portugués decidió donar a nuestra ciudad una importante cantidad económica que se destinó a la construcción de la actual Iglesia de San Juan Bautista, en la Plaza de Minayo.

No menos curioso que este acontecimiento resultó la muerte en BADAJOZ de la reina de España Ana de Austria, cuarta esposa del rey Felipe II.

El rey llegó a Badajoz el 21 de mayo de 1580 acompañado de su familia y residió en nuestra ciudad durante varios meses. El motivo de su viaje fue llegar hasta Portugal con el fin de reclamar sus derechos al trono del país vecino tras la muerte de su sobrino, el rey portugués Don Sebastián. Durante su estancia, la familia real se vio perjudicada por la epidemia de catarro que invadía la península, provocando la muerte de la reina el día 26 de octubre, a la edad de 31 años.

 

En esos momentos, Ana de Austria se encontraba embarazada de siete meses aproximadamente. La criatura que llevaba en su interior quedó enterrada en el bajo coro del Monasterio de Santa Ana, donde se colocó una lápida por orden de su hijo Felipe III en la que se puede leer: «Aquí están las entrañas de la serenísima reina de España Doña Anna de Austria madre del rey Don Phelipe tersero». Más tarde, el rey Carlos III concedió al monasterio el título de "Real", colgándose sobre la portada de la iglesia sus armas en un escudo de mármol.

Restos romanos

Si estos dos hitos son pocos conocidos por los pacenses, menos aún lo es la existencia de dos villas romanas en el entorno de Badajoz.
Badajoz fue fundada por Ab-al-Ramman Ibn Marwan en el año 875 d.C., pero este hecho no niega la existencia de anteriores poblados en el Cerro de la Muela -donde reposa la alcazaba- y en las inmediaciones de este núcleo. No se conoce mucho, o más bien nada, del paso de los romanos por esta zona, pero lo cierto es que, en la actualidad, conservamos, aunque en un estado muy precario, dos villas romanas: la de Las Tomas y la de la Cocosa.

La Villa de la Cocosa está situada en la carretera de Valverde a 16 kilómetros de Badajoz. Su fundación data del siglo I d.C. y se estima que se utilizó hasta el siglo VI o VIII. En ella permanecen restos de mosaicos que se van perdiendo con el paso el tiempo, pinturas y decoración en relieve entre otros elementos. Los restos de la Villa de Las Tomas datan de los siglos I y II y posee un pantano con un muro de 81 metros de longitud junto a una necrópolis.
Existe otro resto de una edificación desconocida en Badajoz: Torrequebrada, una torre vigía árabe que se puede ver en lo alto de una colina desde la autovía N-V, en el lado opuesto al hotel Confortel. Esta torre perteneció al sistema de defensas avanzadas de Badajoz.

Igual de sorprendente resulta la atribución de la Iglesia de la Concepción a Ventura Rodríguez. Este arquitecto fue uno de los mejores de nuestro país en el siglo XVIII. Colaboró en la construcción del Palacio Real de Madrid y a él pertenecen obras como la Catedral de Pamplona o la Fuente de Cibeles de Madrid.

Mundialmente conocido es otro artista que dejó su huella en Badajoz: Roy Shifrin, autor de la escultura "La Escapada", situada junto al rectorado de la Universidad de Extremadura. Shifrin construyó la esfera que presidía la Plaza de la Gran Manzana de Nueva York y que desapareció con la caída las Torres Gemelas en los atentados del 11 de septiembre.

Milagro en la Alcazaba

En terreno religioso, tampoco nuestra ciudad se encuentra falta de acontecimientos de importancia.

Un hecho destacable es el curioso acaecimiento ocurrido en el interior de la alcazaba el día 18 de junio de 1685. Una tormenta de relámpagos se levantó a mediodía provocando que uno de los rayos cayera en el almacén real de municiones situado en medio del caserío y perjudicando al cuarto donde se encontraban las mechas, situado junto a la habitación en las que se guardaban las bombas.

La mayor parte de la población, corrió temerosa buscando un lugar en el que estar protegidos del rápido avance del fuego. En la tarea de apagar los numerosos incendios, sobresalieron las figuras de dos jóvenes que arriesgaron sus vidas consiguiendo la extinción del fuego. Una vez salvada la población, nadie volvió a saber nada de estos dos chavales, por lo que se les atribuyó a los santos Marcos y Marceliano, cuya festividad se celebraba el mismo día en los que ocurrieron estos sucesos. Desde entonces, San Marcos y San Marceliano son copatronos de la ciudad junto a San Blas, San Gil y San Roque. Como patrón de Badajoz continúa San José, mientras que San Juan es patrón de la Catedral y de la diócesis.